Poder disfrutar de una tarde acompañada de la cultura china no
tiene un precio material. La vela que alumbra la esquina del salón
mientras conozco partes del mundo y poder transmitirlo a un papel
digital en blanco es lo más parecido a la felicidad que encuentro hoy.
La televisión se ha convertido en una forma maravillosa de viajar sin
moverte del sofá. No me olvido de lo maravilloso que es también leer un
buen libro y poder sentir en tu piel las aventuras que los personajes
que viven entre tus manos.
El incienso de la sala me
transporta a la visión oriental que tengo en mi retina. El humo se
balancea al ritmo de esa música aguda.
Sian es el principio y fin de la Ruta de la Seda. La unión de ambos mundos.
"Occidente y oriente se desconocen, siempre se ignoraron, se tienen
miedo y la humanidad perdió el poder del conocimiento".
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