domingo, 22 de marzo de 2020

La vida en confinamiento II

     Hoy día 22 de marzo de 2020, nos hemos enterado de que nuestro confinamiento va a durar dos semanas más, es decir, hasta el 11 de abril. A mí me parece muy buen idea, lo cierto es que un parón vital para poder disfrutar de nuesta casa, de nuestros hobbies, de nuestra vida fuera de lo laboral. También es cierto que con mis alumnos mantengo contacto diario, ya sea por Google Classroom, Instagram, Outlook o ISéneca.

      Los juegos como Carcassone y Rumikub están acompañando esta semana. Y la lectura de Shimriti parece que me está dando una activación filosófica mental para estos días.

     Hoy domingo ha sido un día de descanso y de aprovechamiento de las distintas opciones que nuestra sociedad cultural nos ofrece en estos días: Myóperaplayer y Teatroteca. La primera ópera que hemos visto ha sido Aida de Verdi.

     El día de ayer, sábado día 21, sí fue un poco intenso. Mis ojos se llenaron de lágrimas durante todo el día sin motivo aparente. Por su parte, mi pareja Juan, estuvo la mayoría del día con dolor de cabeza. Es cierto que son muchos días en casa, sin trabajo, sin movernos tanto como antes. Yo, tras hablar con mi amiga Lola, tomando el sol en la terraza.


    

miércoles, 18 de marzo de 2020

La vida en confinamiento- Miércoles


     Los días previos a este miércoles 18 de marzo de 2020,  han sido como si de un fin de semana se tratase. Lo cierto es que tengo oposiciones y la conciencia no para nunca. El mayor reto de un opositor no son las horas que dedicas a estudiar y aprender, sino el hecho de seguir realizando un examen que hemos aprobado varias veces. La vida se convierte en un bucle, en un eterno retorno nietzscheano.

      Me encuentro ya en el miércoles, las calles desde la ventana siguen sin gente. De vez en cuando, cuando me asomo a la terraza y miro hacia la calle, aparecen dos o tres personas que llevan un rictus de muerte en su cara. Salimos a la calle con miedo a que nos digan algo, a que nos multen, a que nos contagiemos.

      Los días pasan de manera extraña. En mi caso, me despierto temprano, quizá porque mi mente y mi cuerpo no se esperaban este parón físico. Al despertarte y desayunar piensan que es sábado o domingo. Haces lo normal de esos días. Pero de repente, sienten ganas de conectarte y responder a tus alumnos y alumnas, porque estás preocupada por ellos, por sus nervios, por su aprendizaje, por su soledad ante ese aprendizaje. En mi caso mi alumnado es mayor y autónomo. Confío mucho en ellos y en ellas.

     Es cierto que el último día nos cogió a todos sin saber cómo gestionar la cantidad de información y en mi caso, y creo que fue un error, les envié todas las actividades y resúmenes que tenía programado para acabar el trimestre. Aunque creo que son fáciles y las pueden gestionar bien.

     Hoy a tocado limpieza del salón y organización de las distintas dependencias. Posteriormente ha venido el trabajo. Es cierto que la cantidad de whatsapp que recibimos impide la vida normal. Esta ha sido la tónica estos días; mirar la televisión, escuchar la radio, leer los whatsapp, memes, Facebook, Telegram, Gmal, Google Classroom, Youtube,...hoy, por fin, ha llegado el silencio a mi vida, la música, la lectura, el estudio, el placer y el trabajo.

      Juan se está dedicando en el día de hoy, a escuchar ópera mientras crea y pinta un cuadro. Yo por mi parte me he dedicado a crear este diario, a estar con mis alumnos y hacerme amiga de Google Classroom, a