Hoy es Domingo de Ramos, y es un día como otro cualquiera dentro de este confinamiento. Lo cierto es que por lo menos, hace calor y hay un sol espléndido. La vida por aquí cerca de una terraza, está siendo de lo más placentera posible ya que hay posibilidad de ver el cielo y no notar sobre la cabeza ningún techo.
Quizá necesitábamos todos un pequeño parón vital, un momento de poder estar en casa (ese lugar que pagamos, cuidamos y que apenas disfrutamos), poder estar con nuestras familias, sin las prisas de un horario.
Seguimos manteniendo contacto con nuestro alumnado, con su programación y su formación. Y para nosotros, los docentes, para la mayoría ha sido una gran actualización tecnológica ya que hemos aprendido a aprovechar la cantidad de recursos que constantemente veíamos en cursos, pero que no aplicábamos, en su mayoría en las aulas.
Sigo aprovechando para estudiar unas oposiciones aprobadas en varias ocasiones y puestas en manos de un abogado. Puede ser que con este tiempo de moratoria, al pasarlas a 2021, el abogado consiga algo, lo que nos merecemos.
Por lo demás, estamos consiguiendo poner en marcha esos proyectos que teníamos en mente, a terminar cosas que teníamos empezadas y que el estrés diario no nos permitía terminar. Están siendo días productivos, raros pero productivos.
También días tristes, sobretodo cuando ves en la tienda de comestibles a alguien querido, miras sus ojos y están tristes, pero tú no puedes abrazarlo ni abrazarla. Para mí, quizá, está siendo esto lo más triste.
Solo espero que de este momento vital, surja una sociedad más humana, más consciente de que hay que cuidar la Tierra, la cual, además, está siendo bendecida por esta parada del ser humano rondando por ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario